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sábado, febrero 26

Somebody to love

Que rareza soñarte
 y no recordar si fue un gran Déjà vu
o simplemente una ilusión
de que algo tan maravilloso
estuviese ocurriendo entre nosotros.
Sólo vos y yo
podemos hacer cosas
tan transcendentales en la realidad
y a la misma vez
soñarlas y volverlas reales. 
En mi inconsciente
tus besos volvían a erizarme los bellos del brazo
como si fuera la primera vez
y  las mariposas carcomían todo mi apetito.

viernes, enero 21

Life's good.

Cuando algo nos atormenta es porque no sabemos sacarle provecho. Cuando no nos hace estar bien es porque no vimos lo positivo, no le dimos una vuelta de rosca a tal situación.
A veces no queremos, porque nos sentimos víctimas de tales cosas pero debemos considerar que podemos llegar a ser dueños de las mismas y manipularlas a nuestro gusto.
Estoy aprendiendo a manejar mis debilidades. El tiempo. Conocí una gran persona, si las hay, que si la experiencia  o la edad le ha dado el crédito para satisfacerme de tal forma, no pretendo más que él. Pero estoy segura que ha sido más que eso para que haya podido hacerme tan bien en tal sólo seis días. Hoy es mi musa preferida. Tal vez nunca vaya a saber que fue fuente de inspiración de una chica. Pero esas cosas ocurren constantemente. Las personas enamoran y desenamoran, lastiman y alegran la vida de otras, y otras nos convencen de vivir, nos levantan el autoestima y nos invitan a merecernos.
Sólo me decía que me cuide y me abrazaba tan fuerte como para que sólo pudiéramos oír nuestras respiraciones. Nunca había percibido inhalaciones tan fuertes. Su pecho se había convertido en mi lugar de meditación diaria. De vez en cuando lo dejaba sin aire. Y él a mi sin ganas de cerrar nunca más los ojos.
Mi debilidad ahora era mi mayor virtud. Si no hubiera tenido suficiente tiempo encima nunca hubiera podido disfrutan de tales momentos. Ahora comprendí, madure una idea universal. Los años no sólo traen arrugas y cosas que desfiguran nuestras apariencias, no sólo. Acarrean cosas que nos hacen más sabios. Sentimientos encontrados, nos hacen más débiles para sentir con ímpetu. Nos vuelven padres y desencadenan conversaciones que dejan en nuestra memoria personas increíbles. Logran que me conozca más para poder hablar mejor de los demás. El tiempo me hizo conocerte.

No me olvides tan rápido. Por mi parte, voy a cuidarme y recordarte.


Sofía.

jueves, noviembre 18

Me voy.

Sólo estoy pensando en el día que los dolores de cabeza hayan desaparecido para darle lugar a mi pensamiento, comprenda que no debemos confiar en nuestro coeficiente intelectual y aprenda a guardar neuronas para terminar de manera sana el año. 
Voy a desaparecer por un tiempo. La disfonía, los finales, la mente, me lo piden. No es algo que sienta que vaya a hacerme bien (en lo absoluto), pero no es una decisión tomada bajo mi consentimiento. Pasó a ser una consecuencias de la vida que decidí tomar hace tres meses atrás y que, capaz que por suerte, hoy estoy pagando. Más adelante, en el resumen anual, cuando ésta porquería sea pasado, lograré seguramente conjeturar conclusiones muy positivas porque creo que cuando hablo de "la vida que decidí..." me estoy refiriendo a cosas muy positivas, pero vio cómo es la vida: te da bastante para sacarte mucho. Pasaron cosas tan buenas que tuvo que irme mal en los tres exámenes. Fue algo que aunque hubiera tenido el tiempo y la predisposición no hubieran salido de otra manera porque el estar así me va a dar cuenta de lo inocente y débil que me estoy convirtiendo, que no aprendo más y DEBO APRENDER.
Me voy a pagar mis deudas, a aprender y a estudiar por sobre todo, porque aunque ni yo lo crea me van a evaluar nuevamente lo que más me gusta hacer, escribir.
No nos creamos lo suficientemente buenos en lo que hagamos porque siempre alguien va a entrometerse en nuestras expectativas.

domingo, noviembre 14

Answer me

Dejé de conjeturar conclusiones sola para comenzar a llenarme de certezas que efectivamente darán respuesta a muchos de los interrogantes que vienen rodeándome últimamente. Para terminar, abandoné el vicio de contradecirme constantemente como cuando digo que me conformo y después no me conformo un carajo.
Me voy a dormir más tranquila. Sí. Con dos libros que leer, un parcial que rendir, sin lugar donde vivir y cuatro porciones de pizza en la panza. Pero qué mejor que con muchas ganas de dormir. Dulces sueños. Mañana surgirán otras preguntas como: ¿cuándo fue el día que heredé el gen maligno de la depresión crónica de mi madre? Porque lo que sí sé es que nunca voy a poder conformarme con las respuestas que consigo a diario ya que sólo corresponden a un décimo de las preguntas que surgen.
Ahora sí, au revoir!

Bad Things That Could Happen

Atino a escribir sobre vos pero no voy a darte el lujo de que lo leas y pienses cuán pendeja soy cuando no soy yo la que hago pendejadas sino que me han dejado como tal enfrente de vos. 
Nos creemos lo suficientemente importantes para creer que marcamos la vida de las personas y después hay que recordarles a tus conocidos la fecha que dejaste la vida. 
Por esos días que no son feos pero nos sentimos feos por dentro y nos miramos al espejo y encontramos pelos en todas partes de nuestro cuerpo poniéndolos de excusa del por qué perdimos la belleza; nos preguntamos si alguna vez vamos a conformarnos.
Si alguien alguna vez alguien me dijo que no está bien conformarse, qué días feos le esperan entonces. Y no estoy hablando de morir en la costumbre.
Cuando cerramos etapas en nuestra vida, o conseguimos logros comenzamos a replantearnos todo. Y ahí, es ese momento, es cuando me dan ganas de dormir. Debo tener una vida en los sueños extremadamente interesante para que mi cuerpo elija todo el tiempo querer vivir adentro de mi inconsciente. No quiera levantarse para ir a rendir un parcial, no escuche los despertadores, se duerma arriba de los resúmenes, en un sillón arriba de la lancha, me levante sudada y llorando, y planifique el día de acuerdo a la horas que va a dormir. 
Si duermo doce horas diarias y voy a estar la mitad de mi vida durmiendo, carpe diem! Feliz moriré de haber hecho lo que me gusta la mitad de la vida ¿quién logra eso?
Dejen que duerma tranquila, que tenga dulces sueños y me conforme con lo que quiero.

miércoles, noviembre 10

Carpe diem.

¿Recuerdan este texto? Por ahí resulta importante que se lea antes de comenzar a interesarse en esta entrada.
Cuando comienze a escribir lo que publicaré más tarde faltaran sólo diez minutos para ese bendito día. 
Hace ochenta y nueve días atrás y 18 años cumplidos no sabía exactamente el por qué de mi "fobia" a los aniversarios de mi nacimiento. Desde pequeña (lo repetiré) no es que le tengo miedo ni la paso mal, es simplemente el no sentirse bien los seis de noviembre. Muchas veces no nos sentimos bien y no existe respuesta a eso ¿Verdad? (Alguien sabe de lo que estoy hablando: Click aquí - Increíble similitud de situaciones)
Es verdad que este año comenzó la pre-depresión cumpleaños mucho tiempo antes de la prevista pero acepto que son muchas cosas nuevas que, seguramente, tuvieron interferencia en mi inconsciencia. 
Irremediablemente a pesar de la negación constante durante, tal vez, dieciocho primaveras seguidas debo reconocer, me he dado cuenta que le temo absolutamente al tiempo. 
Me creí incapaz de ser miedosa a algo tan abstracto y fugitivo. Pero es hoy la mejor manera de afrontar este nuevo año de vida.
Realmente (estoy siendo más sincera que nunca) estoy muy avergonzada y me siento frágil al debilitarme tan fácil..


Ya pasó. Una vez que pasa el día, estoy. Como y tomo todo que se acostumbra a hacer esos días de festejo y vuelvo a ser normal. Con diecinueve años en el bolsillo y un par de lágrimas derrochadas, abrazo de mamá que resulta incondicional, mensajito de acá, mail de  allá, llamada por doquier, visitas aquí y dedicatorias por cualquier lugar; robo mimos a la gente y al otro día me levanto sin recordar nada de la última noche de vida con dieciocho años. 
Ya comienzan a surgir ideas para los veinte. Ese será uno de los mayores enfrentamientos conmigo misma en lo que voy de vida (las décadas). Porque convengamos que el 19 no existe, es un insignificante guión entre el 18 y el 20, de apenas medio centímetro que resulta equivalente a 365 días de estar pensado cómo carajo se hace para vivir veinte años y tener que ponerse contenta el día que tenes que aceptarlos definitivamente. 
Sí, soy trágica. Me he vuelto irremediablemente trágica, exagerada, negativa y cursi. Bancate ese defecto, te acostumbrarás a entradas de desgracias, malestares y angustias. De ésto se trata. Porque entre lo onírico y lo real pasan cosas malas también.



miércoles, noviembre 3

Me "como" a mi.

Como Kings of Convenience al fastidio, como el Amoxidal 500 a las anginas, como The Beatles a las ganas de cantar alto. Como el ibuprofeno más cafeína a los dolores de cabeza y menstruales, el tampon a "esos" días, como Onda Vaga a las ganas de salir. Como Arjona a los días que queremos depresión, como Lady Gaga a los que queremos bailar. Como La Gotita a la patilla del lente quebrada, como The Whitest Boys Alive al estudio. Como el blog a los impulsos de querer gritarle al mundo alguna verdad, como el Facebook al chusmerio, como el diario online a mis mañanas. Como el pucho al después de comer, el agua a la pimienta mordida, como la película al viernes por la noche. Como que el despertador suene una horita antes de la programada, como los Rollings Stones al rock and roll, como la ventana abierta al verano, como el olor a tierra a los días de lluvia, como internet a la computadora. Como el crédito a mi celular, la Oblogo a los martes, el jugo de naranja al desayuno de media mañana, el queso rayado a cada comida. Como el delineador a las de ojos grandes y el Rimmel a las de ojos chicos. Como el tachón a mi lista de cosas pendientes, como Blackbird a querer llorar. Como los tacos a las de piernas cortas y el pantalón negro a las de piernas gordas. Como las pastillas anticonceptivas a las parejas casuales pero más a las estables. Como Gabriel García Márquez a nuestros sentimientos, como la Coca-Cola al fernet. Como el pan rayado a la carne, y el café a la última hora del día. Como Lissie a Bad Romance, como el verano a las vacaciones, como anillo al dedo, como culo al calzón y como la mugre a la uña... como vos a mi. 
Así de bien me haces(cuando estamos juntos).




Sofía dice: Nunca jamas me creí capaz de la cursilería barata y de ser trágica. Lamento decirlo, pero he caído en la tentación de los desamores. Esos que hablan de olvido, perdón, superación, rencor, amor, amor y un poco más de dolor. Vamos a ver que sale de este experimento. Me la juego (como me dijiste cuando nos dimos nuestro primer beso) mmmm...
Y para no sentirme tan culpable comenzé a leer los recuerdos de amores anteriores y me di cuenta que era una tremenda cornuda, já.

miércoles, octubre 27

Cigarrillo

Camina tomando el rol de acompañante. No sabe el destino por eso lo toma del brazo para sentirse más segura, seguirlo y evitar todo contacto visual de hombres obsequiosos con las mujeres. Alrededor de quince cuadras más tarde pone sus manos en los bolsillos de la campera imitación cuero que tenía hace un par de meses, porque él decide fumar. Nunca va a saber si lo hizo para soltarle la mano o porque realmente tenía ansiedad de tabaco. Como si por su cabeza no estarían combatiendo esas ideas para quedarse una, siguen caminando. Llegan, llegan a ese lugar que alguna vez había pisado de noche con luces oscuras pero hoy tenía oportunidad de verlo encendido, conocer cada uno de sus rincones y haciéndose la puntillosa examinó cada uno de sus detalles. 
No se escuchaba, si quiera presentía ringtones pero, por alguna razón, él no se desprendía de ese aparato que lo tele transportaba a sus más ínfimos aires de furia porque, se ve, que no le decían cosas de su agrado. Para evitar un disgusto con ella también, se sentó en la silla más cercana a esperar que pasara esa ráfaga de aires de exaltación. Un tiempo después, no fue capaz de controlar el tiempo, ella se paró para irse. Tenía que irse, había llegado su momento. Una vez más no se iba a animar a preguntarle nada de lo que venía practicando hacía semanas en la ducha. Con el tamaño de una nuez de Adán algo le interfería en la garganta y no podía decirlo. Con ese miedo que le provocaba que por acto fallido diga cualquier cosa no practicada en el baño, sólo atinó a agarrar sus cosas de la barra y pedirle cigarrillos. Sin aires excepto por los de bondad él accedió alegremente a brindarle más de los que necesita una persona que va a viajar en colectivo de ahí a su casa. Alrededor de cuatro creyó convenientes pero ella sólo acepto dos (uno para cada parada). Prendió el primero ahí adentro porque no era casualidad que siempre olvidase su encendedor en la casa de él. Tomaron el camino hacia la puerta y se prepararon para la despedida. Las últimas palabras van a dar cierre al encuentro y una buena conclusión puede reparar todo lo malo del texto como todo lo que ocurrió. Pero ése no iba a ser un buen cierre, iba a ser de los habituales sin sorpresas ni palabras de más. Beso y caminata a tomar el colectivo más cercano.
Solamente se escuchaban sus tacos sobre las baldosas rotas y cómo se quemaba el papel del cigarrillo. Toma el colectivo instantáneamente, obvia toda gentileza y roba asiento a una señora mayor, se agrega sus auriculares en los oídos y veinte minutos más tarde (ya podía contar el tiempo) llega. Se sentía abatida por el fracaso que había sumado a su persona. Ese que ya era repetido pero que volvía a cometer: no poder hablar en los momentos justos. Así que decide tomar otro transporte que la acerque algo más a su casa. En la dulce espera pide a un hombre fuego para terminar con sus cigarrillos y fumar el último de la noche. Se le vuelve bastante difícil terminarlo porque las ráfagas de aire le penetraban la cintura y la hacían temblar. En las últimas pitadas lo único que anhelaba era poner nuevamente sus manos en los bolsillos. La más larga de las inhalaciones concluyeron en un cigarrillo que arrojó ingenuamente al cordón de la vereda para que éste rebotase y cayera en un hilo de agua con correntada. Así como tocó el agua se apagó y comenzó a seguir el agua, la siguió sin saber el destino y se aferró a ella. Y ella quiso más que nunca ser esa colilla para seguir un camino sin destino y aferrarse a alguien que no le preguntara si pasaba algo.






Sofía dice: Sabrán que no soy devota de la narración pero esta historia me dejó bastante conmocionada y tuve que transcribirla. 

lunes, octubre 25

I'm not sure what this could mean, I don't think you're what you seem, I do admit to myself.

El corazón me bombea como la trompeta de Erlend Øye. A falta de un John Lennon que nos bese apasionadamente admito una caricia de un amigo con beneficios. 'Para otro momento' clickeo porque me cuesta diferenciar conocidos de tanta droga en la sangre. Me convenzo de mis compromisos y me vuelvo fiel a mis principios. Miento porque no necesito consejos. Pinto mis lastimaduras y cicatrices. Me baño para auto complacerme. Evito pensar, entonces cuando se cruza algo por la mente lo derrocho instantáneamente en un papel. Pido frases célebres en un salón ingenuamente, ignorando toda ebriedad de los seres y creyendo que pueden producir algo coherente. Me aferro a las mujeres por aceptar la diferencia innegable de sexos y, por ende, su falso entendimiento (otro mito que tengo que borrar de la cosa gris que está en la cabeza). La ciudad me curte y crezco insanamente pero me creo como me gusta y no como tiene que ser. Me deprime y no me ata a la realidad que conocí. No sé porque se habla tan mal de la soledad. Es un magnífico estado de la mente. La gente no sabe aprovechar los momentos de uno para después compartir las maravillas que creamos solos. Tampoco emplea útilmente sus errores ni fracasos. El tiempo juzgará lo que estoy diciendo. Me ocurren cosas que admiran a mi persona, me llenan. Esto no es un texto ni una opinión personal. Son ideas que se limitan por un punto seguido y que lo único que tienen en común son un fin de semana que terminó con 5 (cinco) horas de siesta en un día sin estudio.


 Mitómana, y no solamente por creer descaradamente en mitos. Por escupir falsedades, trastornar la realidad, crear hechos. Volverlos trágicos o hacerlos insignificantes. Tener una tendencia morbosa a desfigurar, engrandeciéndola, la realidad de lo que se dice y una tendencia a mitificar o a admirar exageradamente a personas o cosas. De eso hablo. Ésto sí es un texto y sí habla lo que soy: mitómana. Aténganse a las consecuencias y traten de entender y sacar jugo de lo que digo. Pero nunca me crean, desconfíen de mi verdad. No voy a volver a repetirlo porque es un confesión en un estado de soledad en mi mente. 






Pd/ Insaciables ganas de escribir y decir todo lo que estoy pensando. Algún día desplayare más todas esas ideas para que se entiendan mejor (mientras están los enlaces).
Sospechoso vos también tenes esa necesidad de 'reflexibilidad' constante, lo siento claramente en tus escritos. Sólo que yo escribo sobre cosas que pasan cotidianamente y vos sobre lo que más te gusta, el cine. Que por qué no, si la vida también transcurre adentro de cintas cinematográficas. Yo no tengo ese poder de crítica que te caracteriza y eso es lo que nos vuelve diferentes y nos hace admirarnos mutuamente. Gracias a vos por hacernos (hacerme) tan bien.

jueves, octubre 21

Tengo dolor.

Somatizando los que nos pasa en dolores de cabeza, de panza, de orejas, de ombligos, de esófagos, de corazones. Dicho de un problema psíquico: que ha sido convertido en una dolencia física, transformar problemas psíquicos en síntomas orgánicos de manera involuntaria. Sentimos un dolor somático cuya naturaleza es eminentemente corpórea o material, para diferenciarlo del síntoma psíquico.
Nos duelen lugares que no sabíamos de su existencia. Nos sangran, vomitan, se abren y se cosen, pero todos suenan mal. Nos hacen acordarnos lo infelices que somos. La cobardía que nos rodea.
Nos convierten en hipocondríacos, quejosos. Dependientes de las drogas de venta libre. Drogadictos. 
Deseamos que se esfumen, que nos dejen (como nos dejaron). Inevitablemente nos preguntamos por qué los merecemos. Y cuando se van por qué se han ido si todavía lloramos.
Y cuando no se sienten, inventamos los dolores. Nos agujereamos, nos tatuamos, nos pegamos, nos lastimamos o nos dejamos estar para que vuelvan. Porque si no somatizamos, no sentimos.

Con perforaciones nuevas. 


jueves, julio 8

Tomorrow never knows

Alguien una vez dijo "No es bueno saber tanto", me le cagué de risa y seguí convencida de que no sabía nada y quería saber para darle los argumentos suficientes y meterle esas cinco palabritas por donde habían salido. Seguí queriendo saber.
Hoy tomo esas cinco palabras y me las guardo, y se las digo a una amiga mientras discutimos un viernes a las 3 a.m.(como la canción de Charly) como si fueran mías. Porque aunque no las dije primera, las puedo decir, las hubiera inventado.
¿Cómo llegué a discutir con ella a esa hora sobre política, historia, sociología, filosofía y cómo cambiar el mundo sin estar drogada y a penas unos tragos de cerveza en mi sangre? 
Sólo pude llegar ahí, a ese momento que hoy sólo es parte de un par, sabiendo.
Ahora sólo me gustan las personas que me escuchan y no sólo las que escuchan la música que me gusta. Algo que se vuelve bastante difícil, porque escucharme significa que te te diga que sos un hipócrita, que no te tenes que comprar ESO y que no tenes la menor idea de lo que estas diciendo.
Me he vuelto insoportable, insostenible, inquerible, exagerada (más de lo que era), crítica, perfeccionista (pensando que antes lo era), politizante y, sobre todo, creída de que lo que sé puede ayudar a cambiar a las personas.
Ahora estoy haciendo "un poco" de lado todo lo que he aprendido para auto criticarme. Necesito criticarme y hablar, una vez más, de mi. 
Cómo nos gusta llenarnos la boca hablando de nosotros. Bueno, a mi, me encanta hablar mal de mi. Será para recibir del otro lado un "no, no seas pava, sabes que no sos así". Pero lo peor de todo es que me da rabia que me digan eso porque no tienen la mínima remota idea de lo que estoy pensando, lo que se me pasa por la cabeza para decirme eso. No necesito que me alaguen, necesito que me digan lo conchuda que soy y lo mal que hago en pensar lo infelices que son al pensar que saben más de lo que saben.
Estoy convencida que son más queribles y simpáticas que yo.
Que culpa tienen "ellos" de no saber que es lo que necesito yo, si tampoco sé lo que ellos necesitan. No creo que les agrade que le digan lo que les digo y, sin embargo, se los digo por mi inconsciente necesidad.
Y parecería que me siento superior a ellos ¿no? Pero no, porque queda otro tipo de sabiduría dentro de mi que me hace apartarme de todas esas cosas que me llenan la cabeza y me convencen de que puedo estar mucho más equivocados que ellos. Incluso a menudo me pasa eso, porque me siento una loca de mierda cuando hablo. No puede ser que lo que estoy aprendiendo no pueda compartirlo con las personas que me rodean, no sea un bien para mi, me ayude a crecer como persona, mejorar.
Y ahí se me cruzan dos opciones: sociabilizarme más y conocer esas personas con las que pueda hablar y puedan escucharme, o hacer caso omiso a lo que sé (difícil) y disfrutar.
Porque he ahí el problema de la situación. De última las demás personas, pongamos, que se "jodan" por no saber (postura horrible). Pero tampoco sigo disfrutando las mínimas cosas yo. Una charla, una salida, un trago, una caminata, una puesta en común, compartir, comprarme algo, porque se vuelve mediador de todo lo que hago últimamente.
Tampoco es la solución estar convenciéndome todo el tiempo de que, por ahí, aunque esté sumamente decidida con lo que digo, no es lo correcto y quedar con ese "algo" adentro que quiere salir.
Mi mamá me preguta qué es lo que me preocupa tanto, y agrega que a veces saber nos hacer dar cuenta de cosas que antes naturalizábamos pero eso no significa que debemos vivir arraigados a situaciones de enojo, bronca, lucha, desnaturalización de las demás cosas porque no se puede vivir así. Y así estoy tratando de vivir. No se puede
Pero se me hace muy difícil separar lo que sé de las cosas cotidianas, de mis amigas, de mi familia, de la televisión y de la facultad.

No quiero hablar más de mi (hasta nuevo aviso). Tal vez tendré que cambiar de sexo, de Dios, de tiempo y de fronteras, por hacerme bien, tanto como hace mal, hacerme odiar, tanto como querer y más.



domingo, junio 20

Pulsión, energía agregada para satisfacernos.


Me encuentro en una etapa de "dejamiento"  hacia mi persona impresionante. Me tocaría lo que está haciendo  Scarlett pero estoy absolutamente consumida por las teorias de Freud, Piaget, Vigotsky, Marx, Engels, Bruner y Weber (por sobre todo estos). Cómo voy a hacer para leer todaaas esas cosas en una semana, pregunta que hago todos los días al levantarme (al mediodía), a sentarme a almorzar, cuando me siento a ver la novela, cuando me duermo la siestita en el sillón, cuando sigo por una película, me vuelvo una idiota en la computadora, hablo con mi tía, veo el capítulo que me perdí al mediodía de Montecristo y ya es hora de guardar las cosas en el bolso para levantarme al otro día a las 8, aunque el despertador suene a las 7 para bañarme porque obviamente a la noche "no pude" y arrancar con las 4 cuadras y 15 minutos en bondi.
Para todo esto, mi vida se vuele monótona, rutinaria, aburrida, sin sentido, sintomática de una depresión crónica. Y lo peor de todo es que me encuentro muy bien, estoy bien así aunque... no me va a ir nada bien el viernes, martes y miércoles cuando me presente a rendir y ahí sí me voy a morir porque no me voy a poder ir el 3 de julio a visitar a mis papás y me voy a tener que quedar hasta el 15 (aproximadamente).
En fin, mi excusa es "quiero tener vacaciones para empezar a disfrutar la big city", pf.
Que se componga Cerati.

miércoles, mayo 26

Hachi

Quiero tener un perro que me espere todos los días en la parada del colectivo durante los diez años siguientes a mi muerte esperándome...
Quiero hacer algo lo suficientemente importante que produzca que un perro sin tener la inteligencia para representar las cosas y tener sentimientos, piense y me extrañe incluso cuando ya no exista...
¿Cómo pueden ocurrir cosas tan magníficas fuera de una película?

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