sábado, abril 9

Instinto

Sentír que uno no está tan despierto para irse a dormir. No está en sí. Fuera de sí.
Cree realizar meditaciones diarias para ingresar en el vacio inmenso pero termina cayendo en el sonido de un despertador. Dos sonidos, a veces hasta tres divididos por un lapso de cinco minutos.
Quiero dar vida. Quiero ver crecer un árbol en mi o dejar boqui abierto a él. Quien me mira, me mira, me mira, intimida, no deja de mirar, lo miro y no puedo mirarlo más. Su mirada vuelve a desestabilizarme. Sólo atino a verlo en los reflejos.
Las agujas y armas por primera vez y ahora me avisa la droga, que alguien no está bien al lado mío, alguien está en contra mío. Difícil percibirlo entre tanta hipocresía.
Hay varias personas que no se hallan en mí, pero sueñan otras cosas.
Si hay un Dios está dentro del yo, en mi cabeza ubicado, sentado, cómodo, riéndose, eligiendo bien y mal. Hablando del consciente colectivo, de lo trágico.
Tachando un calendario, mirando el reloj, leyendo un libro que cuenta mi historia y dice que soy una respuesta de la pregunta que alguien alguna vez animó a decir. 

1 comentario:

Han dijo...

Delirio colectivo, tal vez. Aqui comparto tu duermevela que desvela y gatuvela (hablando de propanadas)

Saludos desde el insomnio

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